Todo es tuyo y nada es mío,
pero al mismo tiempo, todo lo tuyo es mío.
Porque todo lo tuyo, me lo has dado a mí,
y lo mío sólo es mío por ti.

¿Cuántas plegarias he lanzado?
¿Cuánto más de lo que ya me has dado te he pedido?
¿No te cansas?
¿No lloras por mi causa?

Porque si me caigo, te pido que me levantes,
y cuando estoy arriba, pido que me tires.
¿Nunca es suficiente?
Quiero más.

Lo tengo todo, y te pido más,
¿por qué me lo sigues dando?
¿Nunca paras?
Me das lo mejor, y lo mejor nunca me basta.

¿Merecemos que nos des tanto?
¿Merecemos que nos des?
¿Soy yo el mejor hijo tuyo?
No he hecho nada para merecerte y aún así te me entregas.

No te amo.
Te escupo y te lloro,
y te clamo y te imploro.
¿Por qué no me olvidas?
¿Por qué no me dejas?

Si algún día me llegaras a quitar todo,
aún lo tengo todo, porque te conocí.
No puedes quitarme eso.
No quieres quitarme eso.

No puedes quitarme lo mejor que me has dado,
porque mi vida, la vivo gracias a ti.
Soy tan pequeño, pero tan gigante en ti.
No te he dado nada, pero me lo has dado todo a mí.

¡Muérete! ¡Muérete por mí!
Si tanto me amas, muere por mí.
Si tanto me amas, habita en mí.
Atrévete a entrar en mí, a vivir en la inmundicia
que he hecho con tu regalo.

Nunca te he visto
y tu has visto todo de mí,
y aún así el que te juzga,
y el que te reta,
soy yo a ti.

Y al final de todo,
me pides que te pida a ti,
porque sólo a ti puedo acudir.
Sólo a ti puedo pedir.

Y me pides que te pida,
porque aunque ya me diste todo,
todo más me puedes dar Tú.
Pide, y se te dará.

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